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Homicidio criminis causae (Noviembre 2010)

Marco de análisis: Art. 80.7 comentado en el marco de la obra de Baigún, David y Zaffaroni, Eugenio (Dir.), Terragni, Marco A. (coordinación); Código Penal y normas complementarias. Análisis doctrinal y jurisprudencial. Parte Especial, t. 3, 2ª ed., arts. 79 a 96, Hammurabi, Buenos Aires, 2010.  Ponente: María Carla Roveta

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Homicidio criminis causae

Marco de análisis: Art. 80.7 comentado en el marco de la obra de Baigún, David y Zaffaroni, Eugenio (Dir.), Terragni, Marco A. (coordinación); Código Penal y normas complementarias. Análisis doctrinal y jurisprudencial. Parte Especial, t. 3, 2ª ed., arts. 79 a 96, Hammurabi, Buenos Aires, 2010.
Ponente: María Carla Roveta.

§1.- El art. 80.7 del Código Penal argentino.- El homicidio criminis causae, se encuentra legislado en el artículo 80 inc 7 del C.Penal.
Art. 80: Se impondrá reclusión  perpetua o prisión  perpetua, pudiendo aplicarse lo dispuesto en el artículo 52, al que matare:
Inc 7 Para preparar, facilitar, consumar u ocultar  otro delito o para asegurar sus resultados o procurar  la impunidad para sí o para  otro o por no haber logrado el fin propuesto al intentar otro delito.-

Este tipo penal descripto en el art. 80 inc 7 del C.Penal es un tipo ampliado del latrocinio que era el homicidio cometido con fines de lucro.-
El objetivo del legislador fue agravar  la comisión de un homicidio destinado a servir  a la ejecución de otro delito. Aquí el homicidio  es un medio, como en el último supuesto una reacción frente a un objetivo delictivo considerado  por el autor como más relevante que el respeto por la vida del otro. El fundamento de la norma reside  en la protección del valor vida, el bien jurídicamente protegido es la vida.
El fundamento de la agravante  puede verse  en que el autor  invierte la jerarquía  de los bienes jurídicos, pues antepone la vida de otro  como medio y no como fin, la instrumentación, es lo que justifica el mayor desvalor que se traduce en una escala penal agravada en relación con el homicidio simple. En definitiva, existe cierta equivalencia en tratar  a otro como medio y tratarlo como objeto.-
El fundamento subsiste  aun cuando se lo enfrenta con la posibilidad  de que el otro delito sea también homicidio, la vida que es utilizada como medio es menospreciada en su valor  intrínseco sin importar cuál sea el otro delito que se propone realizar, consumar, ocultar o de cuya frustración se trate.-

§2.- Tipo objetivo.- El marco  de referencia objetivo de dichos elementos del tipo subjetivo fue delimitado  con dos condiciones: 1) que el homicidio sea para “preparar, facilitar, consumar u ocultar otro delito o para asegurar sus resultaos o procurar la impunidad para si o para otro” en este elemento subjetivo se incluyó una referencia objetiva que es que aquello que pretende “preparar, facilitar, consumar u ocultar sea un “delito”. Lo único que exige la ley  es que se trate  de un verdadero delito, no una infracción o un delito putativo. Esta limitación significa que el autor, al reconocer que es un delito, 1- en los casos en que comete el homicidio para  preparar, facilitar o consumar el delito, tendrá que ser doloso, 2-  mientras que en el caso  de asegurar los resultados o procurar la impunidad, puede tratarse  de un delito culposo, respecto del cual tomó conciencia una vez consumado.
2) la segunda condición  es que en el supuesto  de homicidio “por no haber logrado  el fin propuesto al intentar otro delito”, se requiere que ese otro delito  haya sido puesto en ejecución, es decir que haya principio de ejecución en la tentativa;  significa que al especial elemento subjetivo  de no lograr el fin  se le agrega  el elemento objetivo  consistente en la tentativa  de otro delito, respecto del cual el fin propuesto se encuentra frustrado.
Estos son elementos objetivos que delimitan al especial elemento subjetivo y que pertenecen a él estructurándolo y dándole  un sentido determinado.

§3.- Tipo subjetivo.- Este tipo requiere dolo, es decir, conocimiento de cada uno de los elementos del tipo objetivo.
El dolo de matar puede variar en su contenido siempre que se encuentre cubierto por el fin exigido por el tipo penal (el fin exigido es por ej.: facilitar la comisión de otro delito, etc.)
En la hipótesis  referida al “homicidio por no haber logrado  el fin propuesto al intentar otro delito”, el sustrato fáctico mínimo es el principio de ejecución de la tentativa, pero también exige que no se haya logrado  el fin propuesto al intentar  ese otro delito. Ej. Si es un hurto,  podría ser  el momento  en que logra sacar la cosa de la esfera  de custodia  de su dueño o guardián;  el homicidio se debería a no haber logrado ese fin. Así, la finalidad frustrada es puesta por el legislador al definir como se consuma –formalmente- cada tipo penal.  La función del requisito objetivo de “intentar otro delito” es que el especial  elemento subjetivo tenga adicionado un requisito de actualidad. Es similar al requisito de actualidad del dolo, el dolo debe ser actual a la ejecución del hecho.
El menosprecio por el bien jurídico “vida” demostrado  al usar como medio  para resolver su insatisfacción ante la falta de lesión  del bien jurídico del delito intentado, la vida de una persona, es el desvalor que se pretende reprobar por parte de la norma. Este reemplazo es el objeto del desvalor especial.

§4.- Un antecedente receptado en el sitio web de Diario Judicial.-
Homicidio criminis causa. La Justicia Penal de Santa Fe condenó a cadena perpetua a un joven de 19 años por el homicidio de un agenciero y por la tentativa de homicidio de su cuñado. El magistrado encuadró el hecho en el artículo 80 inc. 7 del Código Penal como homicidio criminis causa, agravado por el uso de arma de fuego (art. 41 bis del Código Penal). El juez concluyó que el imputado ingresó al comercio portando el arma en su mano y amenazando a todos.
El juez Penal de Sentencia Nº 3 de Santa Fe, Luis Rodríguez, en autos caratulados "Martínez Sebastián Miguel S/Homicidio agravado criminis causae, por alevosía, etc.", condenó a Sebastián Martínez a prisión perpetua por el asesinato de del dueño de una agencia de quiniela en Santa Fe, que intentó robar, además de cometer otros delitos como tentativa de homicidio del cuñado de Isacc Vainman.
El hecho ocurrió el 24 de septiembre de 2005 cuando Martínez, de 19 años, por segunda vez en una semana, ingresó a la agencia de quiniela de la calle Facundo Zuviría 5546, en el barrio Los Hornos, y mató a Vainman e hirió a su cuñado, José Barroso. Martínez confesó el hecho y que una semana antes había intentado robar el comercio.
Martínez fue condenado a la pena de prisión perpetua (la misma que había pedido el fiscal) por los delitos de homicidio agravado criminis causae por alevosía, agravado por el empleo de arma de fuego, tentativa de homicidio criminis causae, agravado por empleo de arma de fuego y tentativa de robo calificado con arma de fuego y portación ilegitima de arma de uso civil, todo ello en concurso real.
"Que al momento de resolver definitivamente la situación procesal del indagado Sebastián Miguel Martínez, los elementos probatorios colectados son suficientes como para tener por acreditada la violenta muerte de la víctima, Isaac Carlos Alberto Vainman y las heridas padecidas por José Barroso, en ambos casos por disparos de arma de fuego, como la autoría de tales hechos por parte del reo", comenzó diciendo el juez.
La discusión que planteó el magistrado es si el homicidio de Vainman "fue en ocasión de robo, con lo que su accionar se precipitaría en el tipo del art. 165 del Código Penal o si fue homicidio criminis causa, precipitándose en el tipo del art. 80 inc. 7 del C. Penal".
En ese marco, el magistrado citó un fallo de la Cámara Penal de Rosario en el que se manifestó que “debe reiterarse una vez más, que para la tipificación delictiva contenida en el art. 80 inc. 7° del C. P., no es indispensable un propósito preordenado de matar, sino que basta con la conexidad ideológica entre el homicidio y el restante delito, ya que sólo es menester que en el momento del hecho, el autor tenga conciencia de ejecutarlo con el específico propósito de obtener la finalidad querida -sea prevista o representada en el momento-, o aunque la decisión aparezca en el momento o durante la ejecución del otro hecho delictuoso y sin una previa reflexión”.
El imputado señaló que tenía el arma en el bolsillo y que la sacó para defenderse cuando Barroso y Vainman lo reconocieron como quien los había intentado asaltar una semana atrás. La declaración de Martínez se contradijo con la de Barroso. La víctima y testigo señaló que el imputado "ya entró al negocio con el arma de fuego en la mano, vale decir que no sacó de entre sus ropas ni siquiera hizo ningún tipo de ademán sino que vino decidido con el arma y apuntando a mi cuñado directamente y le dijo quedate quieto ahí... no te movás... y mi cuñado le dice que querés vos... y en ese preciso momento el sujeto mencionado efectúa dos disparos con el arma de fuego directamente al cuerpo de Cacho".
"Esta versión está confirmada por la reconstrucción del hecho realizada, siendo irrazonable la pretensión del imputado de haber tenido el arma en el bolsillo, teniendo presente que se encontraba en inferioridad numérica, había tres personas en el negocio y debía intimidarlas efectivamente, lo que realiza, como Barroso relata, ingresando al lugar portando el arma en su mano y amenazando a todos", entendió el juez.
El magistrado concluyó que "el accionar del reo se precipita en el tipo del homicidio criminis causa art. 80 inc. 7 del C. Penal, agravado por el uso de arma de fuego, art. 41 bis del C. Penal, en relación a la muerte de Vainman, mientras que será homicidio criminis causa art. 80 inc. 7 agravado por el uso de arma de fuego, art. 41 bis del C. Penal, en grado de tentativa, art. 42 del C. Penal, en relación a Barroso, teniendo presente que la víctima recibió un disparo en el cuerpo, mientras que el reo siguió disparando sin haber conseguido su objetivo que era atentar contra la vida de la víctima señalada.

§5.- Necesidad o no de que el homicidio sea preordenado.
Es decir, que el homicidio haya sido planeado antes de cometer el hecho principal, pero si no ha sido así y ocurre de forma imprevista, incidental u ocasional, no estará presente la agravante y podrá ser un homicidio con motivo o en ocasión de robo.
Tesis:
1) El propósito preordenado  de matar para la consumación del delito  de que se trate suele ser exigido para la configuración de este tipo penal ej en causa Centurion Juz 14 como elemento diferenciador  del tipo penal  del art. 165 del C.Penal, mientras que otros tribunales  rechazaron  este elemento  como carácterístico de esta figura TOC 9 causa Acosta
2) La mayoría de la doctrina y la jurisprudencia que descarta la necesidad de preordenación exige, por el contrario, que la conducta se realice con dolo directo. Este dolo parece necesario  más como resultante  de la necesidad  de establecer  una diferencia con el tipo contenido en el art. 165 del CP, que por una interpretación de la norma del art. 80  inc 7. “esta figura presupone el dolo directo de homicidio, o el de consecuencias necesarias, eso es, que se busque la muerte y no meramente que se cuente con la posibilidad o probabilidad, según los casos, de que ésta ocurra.
3) Sin embargo,  parte de la jurisprudencia  considera que no es necesario el dolo directo para encuadrar  la conducta del autor en el tipo penal del homicidio agravado, en lo referente a la aplicación del art. 165 del C. Penal, l a muerte resultante debe estar conectada, como en los demás casos de delitos preterintencionales, bajo la forma de responsabilidad culposa, pues de exigirse el dolo en la acción de Matar, se desplazaría la figura de homicidio  criminis causae.- Ej caso Tiberrievch si el caso  de los disparos se modificara de tal manera que los mismos fueran realizados con conciencia  de posibles resultados alternativos, -de tal forma que el autor  quisiera disparar a una garrafa de gas para producir una explosión  para escapar- pero que también notara  la presencia de la víctima y se representara  la posibilidad que los disparos  impactaran en ella produciéndole la muerte. Mas alla de la discusión acerca de los distintos  conceptos de dolo eventual que se sustentan en la doctrina, pereciera que es bastante claro que el autor actúa con esa especie de dolo y a su vez para asegurar su impunidad.
4) Conclusión preliminar: si entre los riesgos propios de su conducta,  por ejemplo, dirigida a lograr su impunidad  se encuentra  un riesgo para la vida que se concreta en el resultado y éste es abarcado  por el dolo, cualquiera  sea la especie de dolo que se trate, es suficiente  para considerar a esa conducta típica enmarcada en esta forma agravada de homicidio.
Esto discrepa con la postura mayoritaria: -Creus- el que mata con dolo eventual queda fuera del art. 80 inc 7 del CPenal.-

Ej caso Tiberrievch, qué pasa con la culpa en  el art. 80 inc 7 del código Penal? Si se varía el ejemplo haciendo que el autor dispare la garrafa de gas viendo  a su víctima muy cerca de  la misma. La acción de disparar la garrafa implica un riesgo prohibido que abarca  la muerte. La conducta  dolosa de disparar  a la garrafa (daño) es culposa en relación con la vida. La conducta es realizada para lograr  la impunidad, pero la culpa no es suficiente para incluir  a ese homicidio  en el ámbito de esta forma agravada. El que ejecuta un homicidio imprudente no manifiesta un menosprecio por la vida  al utilizarlo  como medio para lograr su fin, una cosa es que le sirva  el homicidio  para lograr su fin y otra es que el resultado  se le aparezca  subjetivamente  como facilitando la consecución de su fin. La percepción de la alternativa  y preservar  en la conducta que  puede consumar una de esas alternativas, la de homicidio, es compatible  con la utilización como medio del otro, no así una ejecución negligente. Por lo tanto el dolo eventual es compatible  con el especial elemento subjetivo que el tipo penal del art. 80 inc 7 exige.

 


 

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